cusqueños ilustres

Desde 1990 el autor de este blog ha ido investigando la vida y obra de los autores, intelectuales y artistas cusqueños contemporáneos habiendo tratado de más de medio centenar de ellos agrupados en la obra inédita "Cusqueños Ilustres" algunos de estos personajes son los que tratamos aquí. A quienes visiten y se informen sobre los contenidos, les pedimos que citen la fuente y eviten el plagio.

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Location: Cusco, Cusco, Peru

Escritor, promotor cultural, artista plástico e ingeniero químico, dedicado a la creación y producción cerámica. Ha publicado obras sobre temas de cultura, poesía, historia, química y geometría.Web:www.kutiry.org, email:jgutierrezsamanez@yahoo.com.

Sunday, April 13, 2008

Humberto Vidal Unda, creador de la fiestas del Cusco

HUMBERTO VIDAL Y LA CREACION DE LAS FIESTAS DEL CUSCO

Escribe: Julio Antonio Gutiérrez Samanez

ANTECEDENTES.­

Se me ha encargado, recordar los 50 años de la creación del día del Cusco resaltando su verdadero valor y significado, así como Su impacto en el pensamiento y obra de la inteligencia local y nacional. Un homenaje es generalmente concebido como un discurso enaltecedor y lisonjero que puede apartarse exprofesamente de la verdad, ensalzando y prodigando loas según el caso. Me propongo ensayar un homenaje crítico acogiendo la visión y el pensamiento nacido de las últimas investigaciones sobre nuestra ciudad y su historia reciente, “visiones críticas” no siempre favorables acerca de los movimientos indigenista, regionalista y cusqueñista que desembocaron en la creación del día del Cusco.

No deseo que este homenaje se pierda en la retórica innecesaria sino sea un motivo de reflexión y revisión de lo que significó y significa hasta hoy la vida y obra entregada por aquella generación de artistas, escritores e intelectuales que secundaron con entusiasmo la labor señera y func1acional del doctor Humberto Vidal Unda. He procurado seguir lo enseñado por Manuel Burga quien aconseja escribir una historia positiva, recordar los hechos que nos llenan de orgullo, que realzan nuestra personalidad, que tiene una fuerte carga emotiva y esperanzadora en un futuro mejor. No se trata pues de hacer una crítica negativa, buscando los errores y las faltas. Tratamos de realzar lo mejor lo más noble y humano, lo que debe ser aprendido e imitado y que además abunda y sospechosamente se escatima en la historia, menospreciando su importancia, su utilidad y su trascendencia.

El panorama histórico del Cusco desde los lejanos días de la destrucción del Estado Inca y la derrota de los “Cuscos” y “nuestra violenta inserción en la economía-mundo” y el mercantilismo, la resistencia inca a la conquista; 12 tradición revolucionaria de los Tupac Amaru, y los Angula en la etapa colonial, la derrota de los cusqueños realista en Ayacucho en 1825 y el sometimiento del territorio y la Audiencia Cusqueña a la de Lima para hacer realidad el proyecto de la república criolla, no son sino los hitos de cómo nuestra historia regional es un ejemplo de lo que Pablo Macera llama “la memoria del bien perdido” puesto que es una serie concatenada de fracasos y derrotas.

En todo ese proceso desde las lejanas evocaciones del Inca Garcilaso sobre su tierra natal hasta la creación del Centro Científico en el siglo XIX fue labrándose lo que conocemos hoy como indigenismo cusqueño y el cusqueñismo. Son de recordar, los afanes por reivindicar la historia de la raza en el “Museo Erudito” José Palacios, en las obras de Clorinda Matto de Tumer y Narciso Aréstegui. Los científicos de ese antiguo Centro (1897) iniciaron la reincoporación del indígena y su historia a la vida nacional, con los estudios arqueológicos; revaloraron el idioma quechua y sembraron las bases de lo que después vendría a ser el discurso indigenista de los años veinte y el discurso histórico antropológico indigenista de las últimas décadas como la “utopía andina” y lo que debe ser el rescate de nuestros éxitos y realizaciones.

Destacan por esos años hombres como Angel Vega Enríquez, fundador de “El Sol” iniciador del cusqueñismo del siglo XX, mentor de la generación de 1909 de Valcárcel, García, etc. Otro de los abanderados del estudio y promoción de la cultura; cusqueña fue el doctor Alberto Giesecke quien en su calidad de Rector de la Universidad, promovió lo que fue el hallazgo del siglo, el descubrimiento de Machupicchu (1911), que puso al día la cultura inca, influyendo en. la decidida orientación por el estudio de la historia, arqueología y sociología prehispánica entre los intelectuales, generando paralelamente un indigenismo romántico que rescataba en las letras la tradición oral de los mitos y leyendas del pueblo quechua, al mismo tiempo que, estudiosos como Romualdo Aguilar, Félix Cosio y Vega Enríquez denunciaban la situación social del indio y se hacían eco del pensamiento de la Asociación Pro-indígena. A aquel indigenismo romántico le sucedió un indigenismo político desde el Congreso Fundacional de la FEP en el que Haya de La Torre capitalizara la visión idealizada o mítica del Cusco como centro revolucionario y como “verbo” motivador de transformaciones, postura que degenerara con el tiempo en un incanismo demagógico con el que se pretendía impulsar los apetitos electorales de un caudillo.

Mariategui nunca había estado en el Cusco, pero había recibido fuerte influencia cusqueña a través de la observación de las obras de Sabogal, las conversaciones con este gran artista peruano que llegó al Cusco en 1919 influyendo con su obra y su exuberante creatividad en los artistas e intelectuales de aquella época. Fue Sabogal quién sugirió el nombre de “Amauta” para la revista de Mariategui, y la llenó literalmente de dibujos y motivos xilográficos cusqueños. Amigos cusqueños de Mariategui fueron Luis E. Va1carcel, los activistas socialista Roberto Latorre y Casiano Rado, Uriel García y los miembros del Grupo Resurgimiento. Por entonces (1923­24) los políticos tradicionales enarbolaban el ideal federalista, uno de ellos José Angel Escalante, panfletario de verbo encendido, autor de “Nosotros los Indios” dio origen a la famosa polémica del indigenismo. Roberto Latorre revindicando el nombre quechua de la ciudad creó la revista “Kosko” (1924), donde sembró las nuevas ideas y fue tribuna del pensamiento indigenista. Por las discrepancias con el grupo de Valcárcel (socialistas) primero y la división del Grupo Ande en apristas y comunistas, el movimiento indigenista cusqueño se dividió y en ambos sectores hubieron quienes enarbolaron el chauvinismo y el anti-limeñismo quizás por desconocimiento de las inquietu­des indigenistas fuera del Cusco o por el cerrado provincianismo de algunos de sus activistas. El hecho es que, como lo constatan varios historiadores, a pesar de las diferencias ideológicas el común denominador fue el indigenis­mo o más propiamente cusqueñismo, el ideal que los alentó a realizar sus actividades creadoras unificando inquietudes. Porque el cusqueñismo no tiene color político es simple amor al terruño, es un sentimiento nacional por la “patria chica” y ha sido más bien un elemento integrador como veremos después.

Fue ese encendido amor a la tierra lo que condujo los esfuerzos, no nos importa si su discurso fue chauvinista, estrecho o provinciano, es fácil echar miradas despectivas al pasado con criterios de hoy día, rescatamos la franqueza y entrega de aquellos hombres al servicio de sus ideales, los admiramos porque fueron constructores y no solamente críticos o demoledores de la obra ajena. Rescatamos a esas verdaderas escuelas de cultura que a 10 largo del siglo XX, generaron momentos de brillo y esplendor a saber, agrupados o participando sucesivamente, en: La Asociación Universitaria (1909), “La Sierra” (1909), Revista Universitaria (1910), El Centro Nacional de Arte e Historia (1915), El Congreso de la Federación de Estudiantes del Perú (1920); La Universidad Popular (1924); la Embajada Cultural Artística a la Argentina (1924); La Revista “Kosko” (1924). Centro Qosqo de Arte Nativo (1924), Grupo Resurgimiento (1926); Grupos Ande y Kuntur (1926 - 28), Grupo de mujeres intelectuales “Albores” (1926); “Alma Quechua”(1932); Revista “Hanan” (1933); las actividades por el “IV Centenario de la Fundación Española del Cusco” (1934); “La Hora del Charango” (1937); Instituto Americano de Arte (1937); Centro Inca Garcilaso (1939); las actividades por el IV Centenario del Nacimiento del Inca Garcilaso (1939), la revista “Cusco” (1941); revista Waman Puma (1942); el Grupo Renovador “Alkamari”- (1942); revista “El Ayllu” (1945), entre otras.

Qué importa si este Indigenismo cusqueño fue una iniciativa mestiza y no indígena como 10 insinuaron algunos o si la clase dominante lo usó para vertebrar su discurso y práctica adormecedora del pueblo para legitimarse en la usurpación del poder, como observan los numerosos críticos del “discurso indigenista de los años 20” y de la “fase romántica” del indigenismo, si concitó el aporte de personajes de variadas tiendas políticas; si fue un movimiento renovador que dio tantos frutos, albergó y canalizó las inquietu­des de muchos intelectuales sur peruanos afincados en la ciudad. Recordemos a los poetas y escritores ayacuchanos reunidos en tomo a Víctor Navarro del Aguila y su revista “Waman Puma”; los apurimeños reunidos en la revista “El Ayllu” de los hermanos Delgado Vivanco; la presencia ole cusqueños en Puno como Pancho Olazo, en la revista “Kunan” (1931) editada en Cusco y después en Puno. Años antes (1927) un grupo de cusqueños publicaron en Lima esa formidable revista de cultura y arte que fue “La Sierra”, si bien fue tribuna del gamonalismo de la época, lo fue también de las ideas regionalistas e indigenistas así como del arte peruano y tuvo el mérito de trascender en el continente. De “Kosko” de Roberto Latorre hay que hacer un aparte, porque fue sin duda la más importante contribución cusqueña y desde el Cusco, al movimiento renovador del indigenismo y el socialismo.

Iniciativas estas que desembocaron en el más grande e importante movimiento de revaloración y recreación de nuestras tradiciones que fue la creación del “Día del Cusco”. Movimiento que concitó el interés nacional y mundial en esta vieja urbe; estrechó los vínculos entre la ciudad, las provincias y departamentos vecinos; generó fuerte entusiasmo y despertó en la ciudadanía inquietudes culturales estéticas y de creación literaria, musical y plástica. En suma fue un Pachacutiy, un renacimiento largamente esperado.

Quienes forjaron el movimiento que guió las Fiestas del Cusco en 1944, vivieron y forjaron su propia utopía, actuaron su propia epopeya y nosotros los seguidores no sólo tenemos que admirar, relievar o criticar, sino sobre todo emular para que nuestras generaciones presentes y futuras tengan nuevas oportunidades de brillo, renovando iniciativas y transitando caminos inéditos.


REINVIDICACION DEL CHARANGO

Como se desprende de las últimas investigaciones, la cultura es susceptible a los cambios, se renueva, se moderniza permanentemente reinventando o recreando motivos tomados de otras culturas o redescubriendo los suyos propios ya olvidados por el tiempo, y así es como se viene creando una propia y original cultura andina, Vidal Unda postulaba la creación de una folklórica americana que no sea la repetición de ideas y de temas extranjeros sino una experiencia partida de nuestra propia realidad. Con esa convicción creó “La Hora del Charango”, una audición radial que empezó a transmitirse desde el 31 de marzo de 1937 por Radio Cusco.

Con la reivindicación simbólica de este pequeño y autóctono instrumento indígena contemporáneo, se realizó todo un movimiento cultural de rescate de los valores perdidos.

El programa constituyó un intento de “peruanizar nuestros sentimien­tos” convirtiéndose en una tribuna de la cultura, el arte y el pensamiento cusqueñista. En él intervinieron: Uriel García, José Gabriel Cosio, Rafael Aguilar, Víctor M. Guillén, Miguel Angel Nieto, Roberto Latorre, Francisco Ponce de León, Domingo Velasco Astete, Alfredo Yépez Miranda, Román Saavedra, Manuel Cuadros, Julio G. Gutiérrez, Julio Rouvirós, Alberto Delgado, Rosa Rivero, Martha Alicia Yépez, Andrés Alencastre Gutiérrez, David Chaparro, Oscar Saldívar, Luis Angel Aragón, Víctor Navarro del Aguila, Sixto Coello Jara, Miguel Angel y Edmundo Delgado Vivanco, Constan tino Zúñiga, Teofilo Huayhuaca, Ernesto Vidal, Agustín Tamayo y otros.

El Municipio mandó colocar altoparlantes en la Plaza de Armas, para que el público pudiera escuchar el programa, ya que por entonces muy pocas personas poseían aparatos receptores.

La Hora del Charango educaba y orientaba al público difundiendo la cultura anquilosada en la Universidad y en los cenáculos académicos, orientando el gusto estético de la gente, revalorizando lo nativo y sirviendo como motivo de inspiración literaria y artística.

Cuánto valor adquiere aquella iniciativa hoy que a falta de difusión cultural, a pesar del gigantesco avance de las comunicaciones, las mayorías naufragan en el pantano de la aculturación y se avergüenzan de sus orígenes nativos, procurando sustituirlos por patrones importados de conducta y moda.

Con esta labor, el Dr. Vidal Unda mostraba ya sus dotes de líder cultural capaz de empresas mayores sumando- esfuerzos y convocando la participación ciudadana. Nos referimos a esa capacidad de liderazgo para llevar las ideas hasta su cumplimiento práctico con entusiasmo, denuedo y sin desmayo. Un esfuerzo sostenido y fructífero que lo caracterizó desde sus años escolares y en la universidad, creando revistas, nucleando mentalidades. Fue una especie de arquitecto o constructor social que no se cansaba de aunar voluntades en tomo a iniciativas de servicio a su tierra; ese sólo gesto, esa sola actitud vital es la que debemos aprender quienes tomamos la posta. Un gran ejemplo humano generador de inquietudes, motivador de nobles empresas.

EL IAA Y LOS INTELECTUALES
El núcleo intelectual que se organizara en el IAA a iniciativa del Dr. Uriel García en 1937, desarrolló una gran labor cultural, rescatando las expresiones artísticas populares, realizando investigación sobre la historia y literatura cusqueñas. Destacaron en esa labor personalidades como el ilustre erudito Dr. José Gabriel Cosio Medina, autor de numerosos artículos sobre literatura e historia, el escritor Roberto Barrionuevo, autor de cuentos y novelas, del Dr. Luis Felipe Paredes, escritor notable, incansable promotor, de las actividades culturales; el Dr. Víctor Navarro del Aguila, científico ayacuchano, introductor de la ciencia del folklore y tenaz investigador de nuestras costumbres; El Dr. Manuel E. Cuadros, ardoroso cusqueñista, acucioso investigador que fue hasta España para investigar la historia local en el archivo de Indias; Víctor M. Guillén, artista e investigador del arte tahuantinsuyano, la belleza y solidez, sencillez y asimetría de la arquitectura incaica; el Dr. Alfredo Yépez Miranda, distinguido docente universitario -único sobreviviente de los fundadores del IAA- cuyos innumerables trabajos dedicó exclusivamente al estudio de nuestro lar nativo; Roberto Latorre, valiente escritor y periodista activista cultural del Cusco, director y fundador de Kosko; el arqueólogo Luis A. Pardo; el inspirado poeta Dr. Rafael Aguilar, el artista y docente universitario Dr. Domingo Velasco Astete, el creador de obras teatrales cusqueñas Sr. Julio C. Rouvirós, el poeta Alberto Delgado, dos escritores apurimeños Miguel Angel y Edmundo Delgado Vivanco, el polifacético Dr. Francisco Ponce de León, el controvertido panfletario Román Saavedra, el escritor y periodista comentarista de arte Julio G. Gutiérrez; los poetas Luis Nieto Miranda, Andrés Alencastre, Luis Angel Aragón, Sergio Caller, las escritoras feministas Rosa Rivera y Martha Alicia Yépez, el mago del lente don Martín Chambi, los pintores Pancho Olazo, Juan Manuel Figueroa Amar, sin olvidar a los músicos Roberto Ojeda, Baltazar Zegarra, Juan de Dios Aguirre y por supuesto el fundador del Día del Cusco Dr. Humberto Vidal Unda.

CUSQUEÑIZAR A LOS CUSQUEÑOS

Como años antes el amauta José Carlos Mariátegui, había empezado una cruzada para peruanizar al Perú, el Dr. Vidal emprendió la suya, cusqueñizar a los cusqueños, para rescatar en el orden emocional, el valor del, pasado cusqueño en la historia americana, buscando el autodescubrimiento y autovaloración de aquella generación de hombre que realizarían “una verdadera revaloración espiritual” acaso el movimiento espiritual y humano más importante del siglo y la realización cultural mestiza de mayor envergadura hecha en esta ciudad.

El rescatar la historia es un componente invariable en los discursos cusqueños, el movimiento cultural de 1944, pretende buscar y desentrañar las raíces para reivindicar las glorias pasadas. Dice Vidal, gonfalonero de esos cambios, “la historia nos señala con el índice a los de esta generación para realizar esa enorme tarea”. Hasta allí a la crítica especializada del “sociocentrismo cusqueño”, le parece excesivamente romántico este proyecto de revalorar el pasado, al parecer sin otro fin práctico que buscar la “satisfacción que le debía el Perú al Cusco, cuando pudo haber sido presentado” como una voluntad de los cusqueños indigenistas de construir alternativas de desarrollo y de poder locales que permitieran salir al Cusco de su “modorra decimonónica” y participar activamente en la Historia del Perú.(1)

LA CREACION DEL DIA DEL CUSCO

El Dr. Humberto Vidal planteó su propuesta capitalizando el deseo de las anteriores generaciones cusqueñas de relanzar la imagen y la historia de nuestra ciudad al país y al mundo, como una justa reacción contra la postergación y atraso en que el Perú Republicano criollo la había sumido. Ese mismo ardor cusqueñista de los hombres del Centro Científico del Cusco y de la generación de 1909, el mismo amor a la tierra, la misma entrega a la noble causa profesada por el Dr. Giesecke, Angel Vega Enríquez, Uriel García, Luis E. Valcárcel, Roberto Latorre, Román Saavedra y otros, brilló con fulgor de primera magnitud en este cusqueño dueño de una insuperable voluntad de realización y que emprendía una noble empresa hasta llevarla a su fin, concitando como siempre la labor de sus coetáneos, invitándolos a la acción, al estudio concienzudo de la realidad, al servicio supremo por la grandeza del Cusco.

La magnitud de su obra si bien no reconocida en su tiempo, se ha consolidado ahora, en el corazón de sus conciudadanos, las fiestas jubilares de la ciudad han alcanzado fama internacional, desde el día en que había planteado y sustentado su idea ante los escritores y periodistas que celebraron el Día del Periodista en uno de los salones de la Quinta Eulalia. La misma moción fue presentada el día 8 de enero de 1944, en el seno de la entidad rectora de la vida cultural cusqueña, en la cual se agrupaba lo más graneado de la intelectualidad, el Instituto Americano de Arte, entonces dirigido por el escritor y prestigioso hombre público Dr. Luis Felipe Paredes.

Era pues de esperarse que aquella pléyade cultural hiciera suya la idea y secundara al autor con todo entusiasmo y entrega, tal como reza en las actas institucionales, se aprobó la moción que planteaba la creación del “Día del Cusco”, siendo nombrado Presidente de la Comisión Organizadora el mismo Dr. Vidal, quien hizo gestiones ante el Municipio para que convocara a una Magna Asamblea de jefes de instituciones para llevar adelante la creación del “Día del Cusco”.

Esta asamblea magna se realizó el 2 de marzo de 1944 y fue presidida por el Alcalde Accidental del Cusco, Dr. Angel Pacheco, estuvieron presentes el Prefecto del departamento Dr. Ernesto Barreta Gutiérrez, el Presidente del Touring Automóvil Club Dr. Rafael Peña y Lillo; el Sub­Prefecto Erasmo Fernández; el Presidente de la Sociedad Mutua de Empleados, Sergio Caller, el Secretario General de la Federación de Trabajadores, Roberto Begazo, el Secretario del Instituto Americano de Arte y Secretario del Sindicato de Periodistas Sr. Julio G. Gutiérrez, el Secretario del Sindicato de Chóferes, Sr. Jesús Arias; el Secretario de la Sociedad Agropecuaria Dr. Alfredo Rodríguez, entre otros. Se formó el Comité Central Ejecutivo del Día del Cusco, que confeccionó el programa de festejos, invitó al Presidente de la República Dr. Manuel Prado, organizó una gran función de gala, almuerzos de honor, festivales deportivos, la Exposición y Feria Agropecuaria e Industrial, exposición de Artes Plásticas; se iniciaron los trabajos para la pavimentación de la Avenida Sol, se inauguró el Museo de Arte Colonial, se entregó el nuevo Hotel de Turistas “El Cuadro”, hoy hotel “Cusco”, se escenificó por primera vez la evocación del Inti Raymi en la fortaleza de Sacsayhuaman, se inauguró el local de la Sociedad de Empleados del Cusco.

Entre otras actividades, el Comité Pro-Celebración del Día del Cusco, convocó a concurso para la creación del Himno al Cusco, la composición ganadora fue obra del músico Roberto Ojeda y las letras el poeta Luis Nieto Miranda, también se imprimió “El Libro de Oro del Cusco” y se realizó la Primera Exposición concurso de Artesanías de la Línea Cusqueña. Todas estas iniciativas fueron fomentadas por la intelectualidad cusqueña encabezadas por ese preclaro hijo del Cusco que fue el Dr. Humberto Vidal Unda.

EL INTI RAYMI
Debió ser imponente la primera escenificación del Inti Raymi, bajo un guión inspirado en las crónicas, el Inca y su corte inauguraban otra era en la historia de la ciudad recreando o reinventando nuestras tradiciones originales. La multitud agolpada sobre los murallones de la gran fortaleza atraída también por la visita del Presidente de la República y su comitiva, el Willaq Uma, los guerreros, las acllas, los pututeros indios de aquella época de aire renacentista, participaban del rescate de nuestros valores e identidad que no fue como muchos mal interpretaron diciendo que se trataba de una pantomima nostálgica de las glorias pasadas, de la dicha perdida, sino más bien una recreación legítima de nuestro pueblo, un retorno, un reverdecer de nuestras propias raíces. A nadie se le arrebató valores o tradiciones, no se reabrieron viejas heridas ni se reavivaron nostalgias imperiales en odios chauvinistas o xenofóbicos, por el contrario, fue un acto de exhumación de gran contenido simbólico no Sólo para el Cusco y los cusqueños sino para el Perú y la patria grande americana.

EL DESBORDE POPULAR Y EL DESFILE CIVICO

Si el Inti Raymi significó la reelaboración artística de un pasado remoto, en cambio el desfile cívico y popular de todas las fuerzas vivas del Cusco, significó una catarsis motivadora del futuro, el simple hecho de sentir la presencia total del pueblo en comunión de espíritu, alegría y bohemia desatadas a raudales como un festín báquico, un raymi o fiesta de la abundancia que obliga a canalizar las voluntades y por qué no, dar rienda suelta a nuestro paganismo más elemental y materialista. Bajo la euforia febril del cañazo o el aguardiente al son de los charangos, quenas y guitarras, al compás de los k'aperos, nuestro pueblo festeja su propia fiesta, con el mismo derecho que cualquier otro pueblo, y en la serenata desfilan un sin fin de agrupaciones artísticas, grupos de danzas y música vernacular, de la más profunda raigambre popular, indígena o proletaria. Entonces sí se ve a los cusqueños posesionados de sus calles y plazas en un acto multitudinario en el que todos nos hacemos un sólo corazón confundiéndonos con todos los estratos y condiciones sociales. Aunque a los puritanos les escandalice el epilogo de estos carnavales populares y no falten espíritus “refinados” que quisieran acabar con este brutal vandalismo del 23 por la noche.

El Dr. Vidal y todos los ilustres cusqueños que lo acompañaron en su empeño, bohemios y charanguistas, sabían que al desatar la “represa”, el entusiasmo y alegría popular rebasaría todo cauce y recordando aquella multitud desbordada él diría después con nostalgia: “yo canté y bailé, toqué el charango, la guitarra, la bandurria y el violín”.

OTRAS INICIATIVAS

Pero la pasión “patológica” del Dr. Vidal, en el verbo sarcástico del poeta Rafael Aguilar, no quedó allí, como buen “tokapacuc” cusqueño o músico de la más íntima fibra popular, reunió a músicos y cultores del bello arte y fundó la Asociación Orquestal Cusco, el 27 de abril de 1945, valiosa iniciativa que después de muchos años de labor tesonera, desapareció perdiéndose todos sus bienes, es pues un deber restituir esta institución en honor de aquel ilustre hombre.

Con motivo de las fiestas cusqueñas en 1944 apareció la “Revista de la Semana del Cusco” que alcanzó 5 números todos bajo la celosa corrección del Dr. Vidal y colaboración de los intelectuales cusqueños.

Otra noble ambición largamente acariciada por el Dr. Vidal y que hasta hoy no se ha hecho tangible fue la “Monografía del Departamento del Cusco” un proyecto múltiple redactado en 1961, que debió ser acometido por una élite de los más calificados estudiosos para reunir el saber cultural, histórico, científico y las potencialidades del Cusco, sus provincias y sus hombres, una enciclopedia monumental, encargada con títulos y nombres.

Esta obra aún no realizada, es el reto que Humberto Vidal dejó para esta y las siguientes generaciones, parte de esos 66 títulos salieron publicados por sus autores con el correr de los años.

Otra iniciativa importante fue la creación del Archivo Folklórico de la Conferencia Nacional de turismo del Cusco, en colaboración con Josafat, Roel, Andrés Alencastre, Víctor Navarro del Aguila, Efraín Morote y Antonio Alfaro.

A pesar de la inmensa actividad cultural, el Dr. Vidal se dio tiempo para entregar a las casas editoriales varias obras de gran valor como el bello libro titulado “Visión del Cusco” Orlando con numerosas ilustraciones artísticas, en el cual bebimos sabias lecciones de cusqueñismo orientándonos en el conocimiento de nuestros tesoros culturales. En el ensayo titulado “Hacia una Filosofía Americana” postula la creación de una nueva filosofía basada en nuestra propia realidad y no en la simple repetición de otros sistemas.

Como docente universitario, participó en numerosos eventos congresales de su especialidad, realizados en el Perú, Ecuador y México; publico los textos titulados “Lógica y Etica”, “Moral y Metafísica”, “Ensayo de una Antropología Filosófica”. ' .

Publicó el trabajo titulado “Hacia un nuevo Arte peruano” tesis presentada para optar al título profesional en 1938.

Sus inquietudes periodísticas datan de su época estudiantil.

CONSECUENCIAS

El Dr. Vidal calculaba las posibilidades prácticas que vendrían de este singular relanzamiento del Cusco a la escena contemporánea, en el terreno económico era previsible un desarrollo productivo, acicateado por la competencia empresarial e industrial a través de las ferias agropecuarias, industriales, comerciales y artesanales, verdaderos indicadores del movimien­to económico de la región que empezaron precisamente en ese año.

Un hecho práctico, fue el impulso a la industria turística, que décadas antes planteara el Dr. Giesecke en su trabajo “Cusco, meca del turismo mundial” (1924); ahora, gracias a la Fiesta del Inti Raymi escenifica­da en el imponente escenario histórico de la fortaleza incaica, llegaría a ser como lo previeron aquellos hombres una de las grandes fiestas mundiales. No utopizaba pues el Dr. Vidal cuando avizoraba en sus intervenciones, toda la potencialidad desprendida de la gran iniciativa.

Su preocupación cusqueñista lo llevó a interesarse por los destinos de la naciente industria del turismo. Dirigió en 1962 la Primera Escuela de Guías de Turismo, logró hacer aprobar en el Congreso Nacional de Turismo, la moción de declarar al Cusco, Capital Turística del Perú, consciente de que el Cusco llegaría a ser con el tiempo el mayor centro turístico del país.

TRASCENDENCIA
Trascendental de las fiestas del Cusco no fue precisamente la revaloración nostálgica del pasado incaico, ni el lograr que el mundo le rinde homenaje a esta ciudad tantas veces preterida y abandonada al recuerdo como “memoria del bien perdido” sino radica en lo que trajo para el presente y el porvenir puesto que significó una época de realizaciones en esta historia hecha de fracasos, inauguró una época de apertura al turismo receptivo qué floreció décadas mas tarde, se pensó y planificó colectivamente el desarrollo y la modernización de la ciudad y el Departamento, la hidroeléctrica de Machupichu, infraestructura vial, hotelera, etc, a la par que fue una época de florecimiento cultural especialmente en el campo de las letras porque menudearon los concursos de poesía, novela, cuento y composición musical y hubieron un sinnúmero de publicaciones culturales.

CUSQUEÑISMO y SOCIOCENTRISMO
Hay que ser cusqueño para entender profundamente y sentir en el alma que hay algo especial que parece venir por las venas. El amor a esta tierra como un hechizo nos impulsa a pretender mayores obras de grandeza para renovar su orgullosa historia orlándola con galardones y estandartes.

Quizás eso suscite sentimientos de envidia o de celos, ser cusqueño con el perdón de los críticos y analistas es un blasón, un pasaporte que abre las puertas en todo el mundo y un orgullo legítimo y pleno. Federico More o escribió “no soy arqueólogo ni indigenista, pero me hubiera gustado ser cusqueño, porque no hay duda de que serlo es una de las más bellas formas de ser peruano y acaso el modo más sublime de ser americano”. Pera no es sólo cuestión de haber nacido en esta tierra sino sobre todo él merecerlo.

El haber nacido en un escenario donde ocurrieron gestas heroicas y cuyos orígenes se pierden en las tinieblas de la tradición y la leyenda no es un peso, sino más bien un aliciente para vivir recreando y reinventando la utopía. Es que todo aquí tiene ese ánima salvaje y elemental de la agreste cima del Pachaqtusan, la monumentalidad de la fortaleza, la sangre de los Túpac Amaru, tiñendo la historia americana, cómo creer entonces que vivimos fuera de la historia si a cada paso nuestro pueblo la escribe con sus o héroes y mártires sociales.

Amar así nuestro país es lo que necesitamos los peruanos obligándonos a engrandecer y superamos creando “la gran esperanza en la nación peruana como posibilidad de justicia y de convivencia pacífica dentro de las desigualdades”.

Permítanme incluir un pequeño comentario a cerca de lo que sobre el sociocentrismo cusqueño tratamos no hace mucho en un grupo de estudios al que asisten escritores y profesionales, se dijo que generaba un complejo de inferioridad frustrante y hasta esquizofrénico, puesto que el cusqueñismo es un fenómeno que nace y termina en sí mismo, sin capacidad de resolverse en actitudes “dialogantes” con otros “ombligos” del mundo. Uno de lo participantes dijo que había encontrado este fenómeno en Quito y en Cochabamba, con las mismas características.

Constatamos que, el discurso de los años cuarenta vuelve a encontrarse cíclicamente las últimas dos décadas con algunas variantes como discurso político, ahora desde la Municipalidad, con estructura organizativa de bases y con perspectivas de buscar el poder.

Se hizo notar cómo el discurso regionalista de José Angel Escalante, una vez que este señor llegara al poder cambió por otro demagógico, el del “progreso del Cusco” que prendió en la intelectualidad de las capas medias y altas. La clase que lo adoptó, terrateniente en su mayoría, no fue capaz de modernizarse “creando condiciones capitalistas en la economía” como ocurrió en Arequipa donde la burguesía fue más práctica y no se detuvo en afianzar con rótulos y etiquetas su “arequipeñismo”, palabra esta que ni la usaron.

En cuanto al complejo parece suscitarse en la excesiva egolatría y narcicismo de nuestros intelectuales y artistas, que linda entre la falsa modestia aduladora de unos, hasta expresiones realmente sicóticas de odios y rivalidades de otros. Se hablo, el hacha que usamos los cusqueños para demolemos mutuamente y de la incapacidad de reconocer las cualidades y valores ajenos, tal vez porque en una ciudad “centro del mundo” el privilegio de ser elegido para el pachacutiy está siempre en juego.

Eso explica de alguna manera la desazón de muchos notables
cusqueños que tuvieron que emigrar y terminar sus días en el ostracismo y a veces en el resentimiento, aunque para algunos significara como señala Tamayo Herrera, el camino al éxito profesional.

Contradictorio es también, saberse hijo de la ciudad “ombligo del mundo” y constatar desde fuera que es una ciudad de segunda categoría y que, como me lo dijera con decepción un paisano, era en el orden socioeconómico menos importante que Comas o Villa El Salvador.

HUMBERTO VIDAL UNDA, UNA VIDA DEDICADA A ENGRANDECER EL CUSCO

Nuestro ilustre intelectual que hizo del cusqueñismo la gran pasión de su vida, nació en la hacienda Urubambilla (Combapata) provincia de Canchis el 9 de setiembre de 1906, hijo del ciudadano español Don Felipe Santiago Vidal Dolmos y de la Señora Ana María Unda Dávila de Vidal, fue el hijo primogénito de ocho hermanos: Carmen, Luis, Raquel, Delia, Martha y Armando.

La distinguida educadora Dra. Delia Vidal de Milla, publicó en 1982 un valioso libro en homenaje a la memoria de su ilustre hermano con el título de: “Humberto Vidal Unda, su pensamiento, su obra, su pasión: el Cusco”. En cuyas páginas cargadas de admiración y profundo cariño por el hermano ya fallecido nos informamos que el Dr. Vidal hizo sus primeros estudios en el Centro Escolar de Varones de Sicuani y en el centenario Colegio Nacional de Ciencias. La grandeza y monumentalidad de la vieja ciudad de los incas, sobrecogió el espíritu del joven adolescente, naciendo en él una fuerte pasión por el Cusco.

En las aulas ciencianas, fue discípulo de intelectuales como José Gabriel Cosio, Rafael Aguilar, Fortunato L. Herrera, Uriel García, Genaro Fernández Baca, César Jesús Gallegos, Rafael Calderón Peña y Lillo etc. Selectos espíritus que modelaron su vida y afianzaron su otra gran pasión, el Ciencianismo.

Hizo sus estudios superiores en la Universidad cusqueña egresando con los títulos de Doctor en Filosofía y Letras, y profesor; de segunda enseñanza.

Ingreso a la docencia y enseñó en los Colegios de Las Mercedes, Santa Ana, San Francisco, Colegio de Ciencias y en la Escuela de artes y Oficios, donde antes había estudiado el oficio de Fotograbador.

E] año 1935 trabajó como bibliotecario de]a Universidad del Cusco.

En 1939 ingresa a ]a docencia universitaria, donde dictó las Cátedras de Moral y Metafísica, Lógica y Metafísica Avanzada. En 1947, fue ascendido a catedrático a tiempo completo.

El Dr. Vidal Unda a quien sus amigos cariñosamente lo llamaban con el apelativo de “el Pato Vidal” contrajo matrimonio en 1928 con la dama cusqueña Olinda Riquelme Zevallos, fruto de este matrimonio son sus cinco hijos: Carlos, Bertha, Anita, Ramón y Roque.

LA LABOR CUSQUEÑISTA DEL DR. HUMBERTO VIDAL UNDA.

1924 Fue uno de los fundadores del Centro Qosqo de Arte Nativo, junto con personalidades como: El Dr. Luis A. Pardo, Antonio Alfaro, Roberto Ojeda Campana, Horacio Farfán, Cesar Valdivieso, Santiago Lechuga y Manuel Palomino. Esta institución cumple hasta hoy día con la defensa, recopilación y cultivo de nuestra riqueza artística vernacular.

1931 Fue Alcalde del Distrito de Pampamarca.

1937 Fue animador entusiasta de “La Hora del Charango”.

1939 Fue uno de los fundadores de la Sociedad de los Cholos y su Presidente.

1941 Fue Presidente de la Liga de Basket del Cusco.

1945 Fue Alcalde Accidental de la ciudad del Cusco y Presidente del Instituto Americano de Arte, Presidente Honorario de la Asociación Folklórica y miembro de la Beneficencia Pública del Cusco.

1946 Fue Presidente de la Federación de Maestros Secundarios.


1947 Fue Presidente del Patronato Privado de Menores.

1948 Fue Miembro organizador del Segundo Congreso Indigenista Interamericano y Presidente del Club Internacional de Tiro.

1949 Fue Jefe de la Sección Folklore de la Universidad.

1957 Fue fundador de la Orquestal Cusco, miembro del Centro Cusqueñista Inca Garcilaso y miembro de la Asociación Cultural Canchis.

1965 Recibió la condecoración al mérito por servicios distinguidos en el grado de “Comendador” en nombre de la Nación.

1973 El Concejo Provincial del Cusco le otorgó la Medalla de la ciudad. La Pinacoteca Santiago Lechuga le rindió homenaje.

Recibe medallas, diplomas y pergaminos de las diversas instituciones y municipios, en reconocimiento a su labor cusqueñista.

Para perennizar su memoria y la trascendencia de su obra se fundó en nuestra ciudad un centro educativo que lleva su nombre y que empezó a funcionar bajo la dirección del profesor Víctor Paredes.

OBRAS PUBLICADAS

- “Economía Política” 1937
- “Hacia un Nuevo Arte Peruano” (Tesis), 1938.
- “Guía del Cusco para Turistas” 1941.
- “Coloquio sobre Cultura y filosofía incas” 1941.
- “Moral y Metafísica” 1942.
- “Lógica y Etica” 1944.
- “Hacia una nueva Filosofía Americana” 1952. Publicado en el Boletín del Primer Congreso Latinoamericano de Filosofía y Filosofía de la Educación
- “Visión de Cusco” 1958.
- “La Cultura Cusco” 1969.

Dirigió la Revista Universitaria de la UNSAAC. La Revista Pedagógica de la Facultad de Educación Números del 1 al 6 entre 1944 y 1966.

Fue Director de la revista humorística “Don Cualquiera” en sus cinco números entre el 28 de agosto y al 16 de Setiembre de 1933.

Dirigió “Hanan”, órgano de la Asociación Sindical Universitaria en 1935.

Fundó y dirigió la “Revista de la Semana del Cusco” 1945 de la que salieron varios números.

Colaboró con diarios y revistas del Cusco como El Sol, El Comercio y la revista del Instituto Americano de Arte y otras publicaciones especializadas del país y el extranjero.

El fundador y organizador de las Fiestas del Cusco, historiador, filósofo y escritor, Dr. Humberto Vidal Unda, después de algunos años de estadía en la capital por motivos de salud y de familia, falleció el 5 de diciembre de 1979, a los 72 años de edad, el Cusco había perdido a uno de sus más entrañables hijos.

El pueblo cusqueño y su intelectualidad rindieron homenaje a su memoria con palabras dolidas del poeta Gustavo Pérez Ocampo, el Dr. Luis Paredes, el Dr. José Antonio Valer y de las instituciones como la Asociación Cultural Canchis, el Instituto Americano de Arte, la UNSAAC y la Municipalidad cusqueña.

Sus restos fueron retornados a nuestra tierra y descansan en el Cementerio General de la Almudena. A medio siglo de la Creación de las Fiestas Cusqueñas rendimos de pie nuestro fervoroso homenaje a su memoria.

NOTAS BIDLIOGRAFICAS
Vidal de Milla, Delia “Humberto Vidal Unda, su pensamiento, su obra, su pasión: el Cusco” 1982.

(1) Vega Centeno, Imelda “El Cusco: Entre el ensueño y la ideología” Revista Crónicas Urbanas N° 3 (1994).

(2) Burga Manuel “Para que Aprender Historia el Perú”.

NOTA.- Este trabajo fue publicado en el No 14, de la Revista del Instituto Americano de Arte, Cusco 1994.

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